Una carpintería parada desde los años noventa, devuelta al uso sin borrar lo que fue.
El barrio de Guanarteme fue zona industrial de Las Palmas de Gran Canaria. Con los años las parcelas se fueron vendiendo y convirtiendo en vivienda, y esta nave es una de las últimas que quedaron en pie: dejó de funcionar como carpintería en los años noventa y desde entonces permanecía sin uso.
El carácter del edificio era tan potente que la única decisión sensata era mantenerlo. El trabajo fue, por tanto, más técnico que formal: encajar dentro de la nave lo que la normativa exige para un espacio de pública concurrencia —número de aseos, dimensiones, insonorización— sin desvirtuar lo que ya estaba.
La intervención se concentró en lo estrictamente necesario: una escalera nueva de acceso a la entreplanta, que hasta entonces no tenía; la renovación completa de la instalación de iluminación; y la sustitución de todas las carpinterías.
El resultado son más de 400 m² diáfanos con siete metros de altura libre en planta baja, una dimensión que admite desde acciones corporativas hasta producciones. El programa incorpora zona de barra y cocina, y espacio de coworking; la entreplanta puede independizarse del resto para eventos más reducidos.